Una de las pancartas que se ondearon en la manifestación, ‘El taxi dice no al intrusismo’. Fuente: 20 Minutos

Miles de taxistas de todas las grandes ciudades de España acudieron a la huelga del pasado 29 de noviembre como medida de protesta por la concesión de nuevas licencias VTC.

El parón de servicio repercutió, sobre todo, en los puntos más concurridos de Barcelona y Madrid. La acción manifestante de los taxistas se congregó, por su parte, en el centro de la capital española. Pancartas, himnos y rechazos a las nuevas formas de transporte fueron la tónica del día.

La protesta se centraba en la concesión de licencias para vehículos con conductor profesional (VTC) a las alternativas como Uber o Cabify. Tras el reciente fallo a favor del Tribunal Supremo que aprobaba la concesión de 80 autorizaciones denegadas en 2014 por la Comunidad de Madrid, la situación en el sector se encrudecía. El fallo suponía un precedente para la aprobación de las miles de autorizaciones frenadas en los tribunales que los taxistas no estaban dispuestos a aceptar.

Concesiones sin frenos, pero limitaciones de ventas

La huelga de los taxistas y su marcha por el centro de Madrid no ha conseguido frenar la concesión de las licencias vía juzgados. Lemas como ‘Uber compra exministros del PP’ y ‘el taxi dice no al intrusismo’ fueron los más repetidos a lo largo de la jornada.

Desde el Gobierno se afirmó que a principios de 2018 se concretarían medidas para impulsar el sector del taxi. Pese a que sostienen que no van a poder legislar contra la, probablemente, avalancha de licencias que llegarán desde los tribunales, intentarán limitar su efecto a través de decretos. Uno de ellos, el del ordenamiento del sector, prohibirá a las VTC la venta de sus licencias los dos años posteriores a su consecución.

En añadido, también se prevé la articulación de un registro público de los servicios de este tipo de transporte para garantizar que cumple el requisito de contratación previo.